“EL MEJOR CONCIERTO DE NUESTRA VIDA” (03.06.17)

Pensemos que estamos en un gran auditorio y que somos parte de una gran orquesta. Nos estamos preparando para tocar el mejor concierto de nuestra vida y esperamos la aprobación del jurado, por lo tanto nos preparamos y esforzamos por hacerlo con excelencia. Hay que ajustar los instrumentos y limpiarlos, hay que ensayar las notas más difíciles, y hay que lograr la armonía con los demás músicos para que no sonemos desafinados. Como hijos de Dios se nos ha dado una tarea a cada uno que debemos desarrollar con gozo, esfuerzo, integridad y excelencia. Cada uno en el lugar que le corresponde, aunque a veces no sea el más agradable, el que más nos guste, el más fácil de desarrollar. Cada creyente tiene una identidad diferente, somos únicos y muy amados por el Señor, y él espera de nosotros que seamos obedientes y sujetos a su voluntad, para desempeñar el trabajo que nos corresponde sin quejas ni pereza. Cuando él nos llamó puso sumo cuidado en capacitarnos para la tarea. Que bueno que Dios no ha llamado a los que están capacitados por sus propios medios, sino que capacita a los que él ha llamado, lo hace a su manera, con métodos muchas veces poco convencionales, pero que son los mejores. Su palabra dice en Isaías 41:10 “siempre te ayudaré, siempre te sustentaré...” y en el verso 13 “soy tu Dios que te sostiene de tu mano derecha...”. Las promesas del Señor para su pueblo son fieles y se cumplen, pero para que esto suceda también nosotros debemos permanecer fieles y creyendo. Hace algunos años escribí acerca de una orquesta formada por diferentes instrumentos que para que suenen bien tienen que estar en completa armonía, y seguir al director, para que la música sea agradable al oído de los oyentes. Y es así, estamos en la mirilla en observación, todos esperan ver si nos comportamos de acuerdo a lo que decimos, si la melodía que interpretamos es agradable y digna de ser escuchada, si trae paz a las vidas y bendición a los necesitados. Cuando el Señor le dijo a Ananías: “Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes y de Israel” (Hch.9:15); Saulo no tenía ni idea de lo que Dios iba a hacer con su vida pero se dejó usar, fue obediente, y creo que interpretó a la perfección el concierto de su vida. Iglesia, deja que el Señor te use, sigue tocando el concierto de tu vida, hazlo bien y en armonía con cada hermano.

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO