UNA AMISTAD INQUEBRANTABLE

¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce. Mas maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los valientes, han perecido las armas de guerra! 2 Sam. 1:25-27

David y Jonatán, amigos inseparables, tenían plena confianza el uno del otro, habían salido de caza juntos, habían disfrutado de la alegría de la juventud, habían guerreado juntos, gozaron de una amistad como pocas, se cuidaron mutuamente, incluso Jonatán defendió a su amigo de los continuos ataques de su padre contra él. ¡Ciertamente una amis-tad inquebrantable! Al recibir la noticia de la muerte de su entrañable amigo, David, hombre de guerra, fuerte y valiente, siente la angustia de la separación, llora recordando los momentos en que el apoyo de Jonatán le dio fuerza para seguir adelante. De una forma poética y con mucho sentimiento se refiere a esa extraordinaria amistad que habían mantenido. Jonatán, sin celos ni envidias, había aceptado la voluntad de Dios al elegir a su amigo como el próximo rey de Israel, lugar que le correspondería a él por herencia. David se traslada a sus tiempos de simple pastor de ovejas, cuando con su arpa le cantaba al Señor, y escribe acerca de su amado amigo muerto en batalla, reconociendo su valor y entereza, llamándolo su hermano y hablando de su dulce y fuerte amistad. Quizas nos preguntemos ¿por qué dulce? David tenía siete hermanos mayores y a él se le consideraba el pequeño de la familia, el que no servía para mucho, solo para cuidar los rebaños. Nadie sabía de su valentía, de como defendía las ovejas de los ataques de las fieras, nadie conocía su corazón dispuesto a alabar a Dios en medio de la soledad del campo, nadie apreciaba su valor, solo Dios. Ni su padre, ni sus hermanos tuvieron demostraciones de afecto y amor para con él, solo Jonatán supo apreciarlo dándole su amistad y cariño, por eso creo que David dice que los fuertes lazos de amor que le unen a él, le fueron mejor que el amor que le pudieron dar de las mujeres.

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia” Pr. 17:17 – “El hombre que tiene amigos ha de mos-trarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.” Pr. 18:24 

La palabra de Dios nos enseña lo que es una verdadera amistad.

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