LEVANTATE, PASA, TOMA POSESION

 

“Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entre-gado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angus-tiarán delante de ti.” Deuteronomio 2:24-25

Estas palabras las transmitió Moisés, de parte de Dios, al pueblo de Israel. Después de peregrinar por el desierto por treinta y ocho años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto, habían muerto, (2:14), este era el momento para levantarse, salir y pasar para tomar posesión de lo que Dios les había prometido. Pero, era necesario que aquellos que no habían creído la promesa, y habían tenido miedo, cayeran en el desierto, porque solo entrarían a la tierra prometida las nuevas generaciones junto a Josué y Caleb, los dos varones que habían dado un buen reporte y habían estado dispuestos a pelear por su bendición. Hoy podemos hacer lo mismo, porque el Señor ha prometido estar con nosotros todos los días, guardarnos del enemigo y darnos la fuerza y sabiduría para vencerlo. “He aquí he entregado en tu mano”, así dijo Dios, este era el tiempo oportuno y el lugar correcto para Israel, pero también a su pueblo hoy, nosotros, Dios nos manda a levantarnos, dejando a un lado la comodidad y la pereza; a salir de los límites que muchas veces nosotros mismos nos hemos delineado, y pasar a través de las dificultades para poder tomar posesión de todo lo que Dios tiene preparado para su iglesia, declaran-do lo que él ha dicho que somos y haremos. Extiende tus manos y  toma lo que te pertenece por derecho ganado por Cristo en su cruz y su resurrección. Tenemos en nuestras manos el libro de instrucciones y el respaldo, la guía y la fuerza del Espíritu Santo, este es el tiempo de conquistar, tenemos las herramientas pero hay que poner manos a la obra y usarlas con destreza. Adelántate, cruza por en medio de las dificultades, las pruebas, los problemas, el Señor va con nosotros como poderoso gigante, no te detengas a quejarte o a dudar, si él dice que puedes hacerlo así es. Que el enemigo huya despavorido de delante de ti, que oiga de tu fama y tiemble.    

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