SI TU LE BUSCARES, LO HALLARAS…

“Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y en-tiende todo intento de los pensamientos. Si tú lo buscares, lo hallarás…” 1 Crónicas 28:9 - El rey David, como padre amoroso, da los mejores consejos a su hijo Salomón, como cualquier padre que quiere que sus hijos triunfen en la vida y alcancan sus metas. David anima a su hijo a buscar a Dios, a reconocerlo como su Dios y a servirlo voluntariamente de todo corazón. Reconocer a Dios significa tener una relación personal con él, conocer su palabra, y permanecer en una comunión íntima y constante con el Espíritu Santo. Con corazón perfecto, limpio, humilde, moldeable a su voluntad; y con ánimo voluntario, o sea que nuestra voluntad esté sometida a la voluntad de Dios, haciendo todo de buen áni-mo y siempre glorificando su nombre. A Dios no lo pode-mos engañar, el conoce aún los intentos del corazón, nues-tros pensamientos; la gente ve lo exterior, pero él ve lo más oculto de nuestras intenciones. “Si tú lo buscares”, buscarle es desear siempre estar en su presencia, anhelar su gracia, estar dispuesto a hacer su voluntad, aún cuando no lo enten-damos, o deseemos otra cosa para nuestra vida, es poder reconocer que él siempre hará lo que nos conviene y será de bendición. “Dijo además David a Salomón su hijo: ani-mate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas ni desma-yes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará nit e desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová.” 1 Cr.28:20. - Del Señor recibiremos las fuerzas para llevar a cabo todo lo que nos propongámos hacer, y si lo buscamos… lo hallaremos.

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