NO HAY DIOS COMO NUESTRO DIOS

“Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón.” 2 Crónicas 6:14

En el tiempo del Antiguo Testamento el pueblo de Israel caminó con Dios, pero muchas veces se desviaban de su camino y se volvían a dioses ajenos, lo cual ofendía a Dios. Si hay algo que ofende a nuestro Dios es que su pueblo le vuelva las espaldas y vaya detrás de dioses creados por el hombre y aun le adoren. “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás.” Ex. 20:3-5 Quizás muchos pensemos, que nunca hemos hecho tal cosa, no nos  hemos hecho imágenes, y mucho menos las hemos adorado, pero, ¿cuántas veces hemos antepuesto nuestros deseos a la voluntad de Dios? O quizás pusimos nuestra familia, trabajo, posesiones o cual-quier otra cosa antes que a él. “Porque no te has de inclinar a nin-gún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.” Ex. 34:14. Nuestro Padre celestial nos cela con amor porque no quiere que ninguno de sus hijos se aparte, ni ponga su mirada en las cosas de este mundo antes que a él. Nadie que le ame, respete y le sirva con fidelidad podrá decir que Dios lo ha desamparado o no ha cumplido sus promesas en su vida; lo que pasa que a veces nos  des-viamos y comenzamos a confiar más en lo que tenemos por nuestro propio esfuerzo que en el Señor. El mundo ofrece muchas cosas que tientan nuestra fe pero tenemos que estar alerta y no dejarnos arrastrar por la corriente de este mundo. “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales andu-visteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, con-forme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora ope-ra en los hijos de desobediencia.” Ef. 2:1-2 – Cuando caminamos en obediencia a Dios y sus mandamientos podemos gozar de todas sus bendiciones. No pongamos la mirada en lo que tenemos ni confiemos en los bienes materiales, ni aun en los que amamos, que hoy están pero mañana quizas no. El único que estará con nosotros siempre es nuestro Dios, no las relaciones, no el dinero, no las posesiones, solo Dios!   

LRF MediaComment