“CUENTA CADA DIA TUS BENDICIONES” (11.20.16)

Comienza confesando cada día las bendiciones del Señor sobre tu vida y dándole gracias. Tu testimonio y tus palabras de acuerdo con la Palabra, recuerda “Cerca de ti esta la Palabra, en tu boca y en tu corazón”. Cuando te levantas cada mañana dile a tu alma: “Este es el día que hizo el Señor, me gozaré y alegraré en él”. Porque: “Nuevas son cada mañana, y grande es tu fidelidad” y “De mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré delante de ti y esperaré”.

Confiesa fe, seguridad, firmeza, confianza. “Yo sé en quien he creído, y es poderoso para guardar mi depósito (alma) hasta aquel día”  “El Señor es mi Pastor, nada me faltará”.

No confíes en tu propia opinión o juicio, sino fíate del Señor, la confianza es fundamental para nuestra relación con Dios, siempre acudiendo a él por dirección, para tomar decisiones correctas en la guía del Espíritu Santo. Prov. 3:5-7.  “Unánimes entre vosotros, no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión. Rom.12:16. Una persona agradecida es aquella que vive dependiendo de Dios en todo, que sabe apreciar los detalles más mínimos, el cuidado esmerado, el perdón de los pecados, que da valor a la sangre derramada en la cruz y la victoria de la resurrección. Que vive tranquila porque sabe en quien ha creído y espera con ánimo el regreso del Señor a buscar a su iglesia. Es la que está dispuesta a obedecer a Dios aunque tenga que dejar a un lado sus propios deseos. Es el creyente que está siempre dispuesto a servir, a caminar la segunda milla, dejando a un lado todo egoísmo personal para atender a sus hermanos, siempre dispuesto a dar sin esperar nada a cambio. El que llega a ese nivel espiritual es también el que, con agradecimiento, puede contar cada día sus bendiciones en alabanza continua, con corazón alegre, con gozo y paz, maravillado por las obras del Señor, por su sobreabundancia sobre los fieles. Estamos celebrando el famoso Día de Acción de Gracias,  

y hay muchos que no saben ni por qué celebran, simplemente lo toman como un día para divertirse, comer y beber, cuando en realidad es un día para exaltar a Dios y reconocer su soberanía, su grandeza y majestad. Iglesia nunca olvides presentarte delante de él en adoración y contando todas sus bendiciones!

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO