CUANDO SERVIMOS HONRAMOS A DIOS

“Si no sirvo para servir, no sirvo para vivir” “Si no sirvo… no sirvo”, son algunos refranes hablando acerca del servicio. La definición de la palabra siervo quizás no es la que mas nos agrada, viene del vocablo griego doulos, que significa esclavo. ¿Esclavo?... bueno creo que no nos suena muy bien. En la antigüedad algunos esclavos llegaban a desempeñar posiciones importantes y de mucha responsabilidad. La realidad es que la idea principal de esa palabra es persona bajo dominio, uno que no se maneja solo sino que está sometido a otro. Amén! Entendamos iglesia que nosotros estamos sometidos a nuestro Padre celestial y nuestras características principales deben ser la obediencia y la humildad. En Lucas 22:24 dice: “Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor”. Si lo miramos desde el punto de vista de la carne creo que hoy no nos diferenciamos mucho de los discípulos, pero en realidad ser de veras importante delante de Dios, es cuestión del espíritu y del corazón del hombre. El que expresa su fe y amor al Señor con humildad y deseo sincero de servir antes que ser servido, es el que verdaderamente ha entendido que no le hace mayor o mas importante la posición que ocupa o cuanto liderazgo tiene, los títulos universitarios o la influencia, la fama o capacidad, ni aun el éxito en lo que emprende. Dentro del reino de Dios lo que importa es la humildad, el amor, la fidelidad y la disposición para trabajar en lo que sea necesario. El ejemplo de Jesús nos debe guiar para servir como conviene: “Porque, ¿cuál es el mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.” El que sirve… todos aquellos que han sido escogidos para dirigir en la iglesia, que ocupan una posición de liderazgo, deben hacerlo como siervos, ayudando a los que están bajo su dirección a cumplir los mandamientos y la voluntad de Dios en sus vidas. Nunca abusando de su posición buscando privilegios especiales, procurando poder, fama o riquezas. Cuando servimos en la iglesia estamos honrando a Dios y levantando en alto su nombre, por mucho que haga, si no lo hago con el espíritu correcto no me servirá de mucho. Debemos servir con amor sincero, paciencia, disposición y sacrificio.  

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO