DESAFIO - UNA VISION ILIMITADA

La iglesia cristiana ha estado débil y pasiva por muchos siglos, con una visión limitada y escasa, sin poder hacer frente a las situaciones que se le presentaban, temerosa y callada, pero ya no mas! En las últimas décadas hemos visto como Dios ha restaurado el culto, la alabanza y adoración, el estudio de la palabra y el poderoso mover del Espíritu Santo. Por años Satanás, como obstinado enemigo, atacó al pueblo de Dios, que no sabía defenderse por falta de la revelación y conocimiento de la palabra, de las promesas del Señor, y el poder del Espíritu. El enemigo sigue operando con mas fuerza que nunca, pero la iglesia ha aprendido a pararlo y derrotarlo con el poder de la confesión y la declaración de las preciosas promesas de Dios. Ahora bien, todavía hay creyentes que viven sometidos a los tejes y manejes del Diablo, en la queja, en la duda, en la incredu-lidad, y lo que es peor, limitando en sus vidas lo que el Señor quiere hacer. El quiere ver una iglesia viva, poderosa, comprometida con su Salvador, que camina en fe y en plena  seguridad y certeza de conocer las Escrituras y saber hacia donde va. Dios nos ha dado una visión amplia, ilimitada, para hacer la obra que nos ha sido enco-mendada y saber como enfrentar el tiempo en que vivimos, con valor y esfuerzo. El Señor ya preparó su plan eterno, ahora nos toca a nosotros conocerlo, desempeñarlo y ejecutarlo correctamente. No vendrán tiempos mejores para el mundo, los acontecimientos dia-rios son escalofriantes, guerras, crímenes, masacres, eventos en la naturaleza, huracanes, terremotos, abusos, violaciones, y todo lo demás que pasa a nuestro alrededor. Pero aun hay esperanza si nosotros, el pueblo cristiano, cumplimos con nuestra parte dando a conocer el evangelio de Jesucristo, el amor y el perdón de pecados, el gozo y la paz que vienen a la vida del que lo confiesa como Señor y Salvador. La estrategia de Jesús es usar a su iglesia para cumplir su propósito. Cada uno ocupando su lugar y desempeñando su papel a conciencia y con excelencia. Esto no es juego, es muy serio, es compromiso con el Rey de reyes y Señor de señores, se acabó la falta de cumplimiento por nuestra parte, hemos adquirido una obligación, aunque suene fuerte, y hay que cumplirla cueste lo que cueste. Ya Dios nos capacitó, nos dio la visión y nos envió. ¿Aceptas el desafío, iglesia?

Por La Pastora Graciela Lago