HAY TIEMPO PARA TODO (10.02.16)

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” Eclesiastés 3:1

Dios, en su soberanía, tiene el poder sobre todas las cosas, y tiene un plan eterno que incluye el propósito particular de cada persona y sus actividades en el mundo en que vivimos. Como cristianos debemos darle a él la autoridad sobre nuestras vidas, entregándonos a su completa voluntad, permitiéndole al Espíritu Santo que lleve a cabo el plan de Dios en nosotros, sin estorbar su propósito perfecto. En este pasaje vemos que hay tiempo para todo y cuando estamos sometidos al Señor nuestro tiempo será mejor aprovechado. Cuidémonos de no estar fuera de la voluntad del Padre, porque podemos perder la oportunidad de que él haga lo que es mejor para nosotros, y recibamos sus bendiciones. El sabio Salomón nos muestra los tiempos para nuestra vida, y creo que nos gusta, por ejemplo, cuando dice que hay tiempo de nacer, de plantar, de curar, de edificar, de reír, de bailar, de juntar, de abrazar, de buscar, de guardar, de amar, y tiempo de paz; pero no nos gusta mucho cuando se habla de muerte, de destrucción, de llanto, de sufrimiento, de perder, de desechar, de romper, de callar, de aborrecer, y tiempo de guerra; porque en nuestra humanidad nos agrada mas lo que nos hace sentir bien y nos gusta vivir placenteramente. En el versículo 7 dice: Tiempo de romper, y tiempo de coser… Romper: separar con violencia; hacer pedazos; gastar, destrozar, quebrantar; estrellarse, no funcionar. Llevándolo a nuestra vida espiritual podemos decir que todos tenemos algo que romper. Cuando venimos a Cristo muchas cosas comienzan a cambiar, literalmente tenemos que romper con costumbres, hábitos, creencias erróneas, mitos que vienen de nuestros antepasados, y dejar que el Espíritu Santo nos guíe, enseñe, y corrija todo lo que está equivocado en nuestra vida. Es necesaria una revolución interna, porque si seguimos con las mismas ataduras y heridas del ayer, no podremos tener una vida cristiana efectiva y victoriosa. ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? Is. 58:6 - Tiene que haber cambios de adentro hacia afuera, hay que romper con toda ligadura de impiedad para que el tiempo perfecto de Dios se haga efectivo en nosotros. 

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO