EL HOMBRE BIENAVENTURADO Y… (09.25.16)

“Sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche.” Salmo 1:2 - En la Biblia dice que el varón que busca a Dios es bienaventurado, que no se deja intimidar por las corrientes este mundo, ni por los problemas y situaciones adversas. Es aquel que resiste la tentación y no se deja sobornar. Es el hombre que construye su hogar con amor y guía su familia con responsabilidad, sirve a Dios con alegría y busca día a día la unción del Espíritu Santo.  No se junta con los malignos, ni da lugar a los que traman en secreto maldad. Es esforzado y justo, comparte lo que sabe y lo que tiene con los que lo necesiten. Se ocupa de estar alineado con Dios y su palabra, y no se preocupa de lo que los demás puedan decir ni pensar, porque sabe que hace la voluntad del Señor. No duda, no se queja, no se desanima, lucha por lo que cree, y no tiene mayor concepto de sí mismo que el que debe tener. Es un hombre aprobado por Dios, por su familia, por sus amigos. Su esposa lo tiene en alta estima y respeto, y sus hijos lo admiran y obedecen. No se calla frente a la injusticia, pero se humilla ante el Señor. Es capaz de soportar la prueba porque su fuerza viene de arriba; no le teme al enemigo porque sabe en quien ha creído y que lo respalda en todo momento. Es bienaventurado porque su felicidad no depende de él o de las circunstancias, sino de Aquel que lo llamó de las tinieblas a su luz admirable. … LA MUJER VIRTUOSA – “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada.” Pr.31:30 - La palabra de Dios nos habla acerca de la mujer virtuosa, esa que es reconocida y estimada, que vale más que las piedras preciosas y es amada y respetada. Una mujer que antes de quejarse o hablar lo que no edifica, se ocupa de su casa y de su familia. Es trabajadora y esforzada y apta para todo lo bueno. No le importa cuantas horas tenga que trabajar porque disfruta con lo que hace. Busca la excelencia y demuestra lo que vale, es amigable y sencilla y no juzga a nadie por lo que tiene o hace. Es medida en sus palabras, siempre dispuesta a dar el buen consejo de acuerdo a la palabra de Dios. No es orgullosa ni altiva y lleva delante del Señor todas sus cargas. Es una mujer de oración, siempre preparada para ayudar al que necesite. Los que la rodean disfrutan su compañía, con sus palabras bendice y refresca el corazón del que sufre. Sus manos siempre están abiertas para dar, sabe callar y guardar lo que le comparten, no juzga, no critica, no anda en chismes ni se deja contaminar. Es humilde, amorosa, enseñable, y a su vez se viste de poder de lo alto. No busca agradarse a sí misma sino a los demás; su marido confía en ella y sus hijos la reconocen y la alaban. Da amor y comprensión, y promueve la disciplina y las buenas costumbres. Sus virtudes vienen de una estrecha e íntima relación con el Espíritu Santo quien la guía, y en sus labios siempre hay una alabanza nueva y fresca para su Señor. Este varón y esta mujer son fuera de serie, pero en la iglesia de Jesucristo abundan!

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO