ENFRENTANDO NUEVOS DESAFIOS CADA MAÑANA (09.24.17)

 “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.” 2 Co. 2:14.  La vida es un continuo desafío, lleno de sorpresas,  situaciones, momentos de gozo y alegrías y otros de pruebas y tristezas. Si aprendemos a enfrentar las circunstancias en la actitud correcta, seguro que alcanzaremos las metas deseadas, porque el Señor nos da una nueva mañana después de cada noche. El fracaso no está hecho para los que descansan en los brazos del Señor, sino la victoria. No significa que no podamos pasar por momentos de dificul-tad, tropezar, y hasta caer, pero el cristiano fiel siempre se levanta con nuevas fuerzas y dispuesto a seguir, con actitud de triunfador, y esto no es mérito propio, sino del Padre celestial que está en cuidado y control de nuestras vidas, vigilando que ninguno de sus hijos quede en el camino de-rrotado. El que diga que la vida del creyente es aburrida es que no conoce al héroe que nos respalda, él va al frente abriendo camino, y cubriendo nuestras espaldas, caminando a nuestro lado, llevándonos de su mano, y si fuere necesario, nos carga en sus brazos. Los desafíos sonmuchos y cuando logramos vencer uno viene el siguiente, yo visualizo como una fila de ellos esperando turno para enfrentarse con nosotros. Así como en las olimpíadas, los atletas que compiten en las carreras de obstáculos, pasan uno pero tienen que seguir con el siguiente hasta llegar a la meta, poniendo todo su esfuerzo para ganar, igual nosotros. Vamos a seguir adelante, sin desmayar ni decaer en nuestra fe, ya Jesús nos ha asegurado la victoria! Que importan los obstáculos y desafíos, mas bien tenemos que agradecerles porque mantienen viva nuestra fe, confianza y seguridad de que vamos a vencer!  Siempre que estemos en la actitud correcta, en obediencia y dispuestos a seguir las instrucciones de la palabra de Dios. Vamos a vivir temporadas buenas y otras no tanto, cada una nos hará crecer. Los hijos de Dios pueden vivir cada una de ellas en victoria o en queja continua, dejemos que el Señor nos guíe, nos enseñe, nos capacite para vencer cada una. Si aprendemos a ser obedientes, a someternos, a dejar que el Espíritu Santo nos enseñe, alineando nuestras vidas a la voluntad del Señor, nada podrá detenernos. “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad.” Col. 1:10-11. Vivamos cada etapa y aceptemos los retos y desafíos que se nos ponen por delante, porque seguro que el Señor nos respaldará, y capacitará para que podamos enfrentarlos, y en cada victoria obtenida seguro que creceremos y nos fortaleceremos.

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO