PELIGRO!! TERRENO MINADO (08.28.16)

Cuando se habla de un terreno minado es porque se han puesto cargas explosivas dentro de unos artefactos especiales que se entierran a flor de tierra y que están listos a estallar cuando reciben presión o choque. Se usan comúnmente en las minas de piedras y minerales para extraerlos, o también, tristemente, en las guerras. Es algo muy peligroso, destructivo y mortal, que debe ser manipulado solo por personas especializadas en el manejo de explosivos. Cuando un terreno está minado, se debe poner a la entrada del mismo, un cartel de advertencia de peligro, y al que solo pueden entrar los que conocen la ubicación de las minas; aunque por la maldad de los hombres muchas veces no lo hacen y vidas inocentes pagan la consecuencia. Pero, ¿qué enseñanza práctica podemos sacar de esto? Dice en 2 Tim. 3:1-5 - “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”. ¿Acaso no estamos viviendo en este tiempo lo que esta palabra nos dice? ¿No nos sentimos a veces como que estamos pisando sobre terreno minado? El enemigo de nuestras vidas ha conminado a este mundo con cosas perversas dándoles un aspecto inofensivo, una apariencia de piedad, pero que niegan todo lo que es bueno, agradable y perfecto, todo lo que viene directamente de Dios. Hoy, más que nunca, los creyentes debemos estar apercibidos y conscientes para no ser engañados y meternos en los terrenos que Satanás tiene contaminados. El quiere acabar con los hijos de Dios, por eso anda alrededor, como león rugiente, buscando a quien devorar, y aunque sabe que no puede con aquellos que están firmes en la fe, igual trata. Seamos prudentes y velemos en oración para que ninguna mina nos explote y nos hiera en el camino. Sometidos a Dios podremos resistir al diablo para que huya de nosotros y obtengamos la victoria. 

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO