NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE (08.20.17)

¿En qué nombre hacemos nosotros la obra? ¿En el de una denominación? ¿En el de algún hombre conocido, importante? ¿En el de La Roca Firme? No, nos movemos, hacemos, creemos y predicamos en el nombre de Jesús, nombre sobre todo nombre! Filipenses 2:9-11 dice: “Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

El nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo está por encima de cualquier cosa, sea humano, sea enfermedad, sea problema, sea circunstancia. Cuando oramos debemos siempre decir en el nombre de Jesús. Amén, así sea! El está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros, desde su trono en los cielos sigue obrando a nuestro favor. Dios Padre le dio toda la autoridad, no hay otro mayor que él.

Para entender esto hay que conocerle, hay que someterse a él, hay que tener una fe que no flaquee en medio de las pruebas. El joven David entendió esto, por eso estuvo dispuesto a enfrentarse a Goliat por que sabía que no iba solo, el Dios de los ejércitos iba delante   de él cubriendo sus espaldas, estaba seguro en los brazos potentes de su Señor. En 1 Sam. 17:45, 49-51 dice: “Entonces dijo David al filisteo: tú vienes a mi con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.” “Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza.” David sabía en quien había creído, su Dios era más poderoso que su enemigo, y así lo declaró. Si nos dejamos llevar en sus brazos, si aprendemos a descansar en sus promesas, si declaramos con fe que no hay otro nombre sobre su nombre, ¿qué no podremos hacer? 

Le cortaremos la cabeza al enemigo!

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO