NUESTRO MAYOR ENEMIGO (08.06.17)

Desde el momento que entregamos nuestra vida a Cristo comienza nuestra batalla con el diablo ya que nos hemos salido de su terreno y hemos entrado a una nueva vida por el camino perfecto que es Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. El diablo ya no nos puede tocar, pero si le damos lugar nos puede influenciar, molestar y envolver en sus redes de mentiras y engaños. El Ap. Pablo dice en la carta a los Efesios que no le demos lugar al diablo; y el Ap. Santiago dice que si nos sometemos a Dios y resistimos al diablo, huirá de nosotros, y esto es una realidad en la vida de cada creyente. Pero hay otro enemigo que también nos molesta y nos hace tropezar muchas veces, nuestro propio YO! Es muy influyente y bastante difícil de controlar, si no le damos el lugar al Espíritu Santo, para que sea el que nos guíe, enseñe y corrija. Nuestro yo siempre quiere ser el primero. Nos engaña, a unos les hace creer que son los mejores en todo, a algunas que son las más bellas, a otros que son los más inteligentes, capaces e invencibles, algunos con el ego muy alto, creen que se pueden llevar el mundo por delante, son orgullosos, egoístas, siempre pensando en sí mismos; otros todo lo contrario piensan que no tienen valor, se sienten los más pobres, inseguros, tristes, e incapaces de alcanzar metas. Hay que tener un balance y cuando nos centramos en Cristo lo logramos. No dejemos que nuestro yo sea más fuerte que nuestra fe en Jesús, ni que pueda más que la influencia del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón. Juan el Bautista dijo: Es necesario que él crezca, pero que yo mengue. Sabias palabras de un hombre que tuvo un papel muy importante, vino a preparar el camino al Señor, e incluso algunos creyeron que él era el Mesías, por eso tuvo que aclarar: Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Crsito, sino que soy enviado delante de él. (Jn. 3:28 y 30). El yo tiene que morir para crezca Jesús en nuestras vidas, para que brille su luz entre tanta iniquidad, y en medio de la oscuridad de este mundo. En el nombre de Jesús si creemos con fe firme, el diablo está derrotado y no puede con nosotros, pero con nuestro yo tenemos que seguir trabajando mientras estemos en la tierra, porque verdaderamente ese es nuestro mayor enemigo.

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO