Las vestiduras de un creyente

“EN TODO TIEMPO SEAN BLANCOS TUS VESTIDOS, Y NUNCA FALTE UNGUENTO SOBRE TU CABEZA” Ecl. 9:8

Cuando nuestros vestidos se ensucian rapidamente nos los cambiamos y los lavamos, no nos gusta que nadie nos vea así. Pero… ¿cuánto cuidamos nuestras vestiduras espirituales? Nuestro comportamiento, nuestro hablar y actuar, el  testimonio que damos, es lo que otros ven de nosotros, no podemos ensuciarlo con una mala conducta. Veamos los consejos que nos da la Biblia en cuanto a esto: “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia. Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.” Rom. 13:13-14 – Debemos andar bien unidos e identificados con Cristo, tomándolo como nuestro único modelo, imitando su vida, sus princi-pios y obedeciendo sus mandamientos. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” Ef. 6:11 – En la antiguedad los guerreros se vestían con una pesada armadura para salir a la guerra, esta los defendía contra las flechas, lanzas y espadas del enemigo; de la misma manera los creyen-tes venceremos nuestras batallas espirituales si nos ponemos la armadura que Dios nos ha provisto. “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benig-nidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia, soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” Col. 3:12-14 - Vestidos de amor y de verdad ganaremos al mundo. No religiosos o santurrones, sino mostrando el fruto del Espíritu, y que el amor de Dios se manifieste en nuestra manera de vivir, no olvidemos que hemos sido escogidos por gracia. Tenemos hermosas promesas de parte de Dios para su pueblo, su iglesia. “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.” Ap. 3:5  - “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandecien-te; porque el lino fino es las acciones Justas de los santos.”

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO

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