HOY ES DIA DE BUENA NUEVA (07.10.16)

“Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.” 2 Reyes 7:9

La ciudad de Samaria estaba sitiada por los sirios lo cual desató una gran escasez y muchos estaban muriendo de hambre. El profeta Eliseo dio una palabra que muchos no creyeron: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un ciclo, y dos seahs de ce-bada un siclo, a la puerta de Samaria. Uno de los príncipes, mano derecha del rey, se burló diciendo: Si Jehová hiciese ahora venta-nas en el cielo, ¿sería esto así? Eliseo simplemente le contestó: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello. Es tiempo de que la iglesia de Jesucristo se levante creyendo lo que dice la pala-bra y declarando con fe lo que Dios ha dicho. Basta ya de creer a medias o andar desanimados! Es tiempo de dar pasos de fe, de ser atrevidos, en el buen sentido de la palabra, y proclamar a viva voz las cosas grandes que Dios hace en medio de un pueblo que cree. El rey de Samaria quería matar al profeta, culpándolo de todo lo que estaba sucediendo, simplemente porque este no temía decir lo que Dios le revelaba. El profetizó que la escasez terminaría pronto y que los precios de los alimentos estarían al alcance de todos, del punto de vista humano esto era imposible! Pero, ¿habrá algo impo-sible para Dios? En esta ocasión usó a cuatro leprosos, que arries-gando sus vidas entraron al campamento enemigo y se encontraron con el milagro. ¿Cuántas veces nos ha pasado algo así? Teniendo la respuesta delante, no podemos ver los beneficios del Señor, o no los creemos. Un leproso no tenía acceso a la ciudad, era maldito, pero Dios no hace acepción de persona, y en Cristo todos somos dignos y aptos para compartir el evangelio. Hemos sido lavados por la san-gre de Cristo y tenemos libertad para compartir su salvación. Como está escrito: Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Rom. 10:15. Para que la bendición abundante nos alcance hay que compartir las buenas nue-vas de salvación y veremos la recompensa, como la vieron aquellos cuatro leprosos y todo el pueblo de Samaria. Hoy es el día, dejemos las quejas a un lado y sirvamos con alegría. 

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO