LA GLORIA QUE ME DISTE, YO LES HE DADO

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en uni-dad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” Jn. 17:20-23

¿Te has parado a pensar en la grandeza de estas palabras, dentro de la oración de Jesús por sus discípulos, y que nos alcanza a nosotros? Cada vez que leo este pasaje siento el amor de Jesucristo hacia mí, porque aunque yo no existía ya él me conocía y tenía un plan y un propósito para mi vida. ¿Te das cuenta que para ti también? El Señor nos ha legado su gloria, su poder, su gracia, para que la usemos para la unidad del cuerpo, su iglesia. Que todos sean uno, dijo, y yo en ellos… uno, como él y el Padre! Si algo falta en estos tiempos es la unidad, el ponerse de acuerdo, como cuesta! Los sistemas de gobiernos no se ponen de acuerdo, por eso vienen las guerras; hay desacuerdos en las empresas, en el sistema escolar, en las familias y en la iglesia, dividida por denominaciones y concilios que piensan o interpretan la palabra de una forma diferente. No es lo que el Señor quiere pero tristemente es así. Lo que él oró, esa unidad concreta y visible en medio de su iglesia no ha sido posible de alcanzar hasta ahora. Pero hay esperanza, si no-sotros ponemos de nuestra parte y dejamos a un lado los egoísmos, los deseos personales, los celos, las contiendas, la falta de fe y de amor, y nos metemos en la palabra para seguirla y ponerla por obra, para hacer cambios de vida, de actitudes y aun de pensamientos tradicionales que solo hacen que se estanque la fe y no podamos avanzar para lograr alcanzar la unidad perfecta. ¿Te imaginas iglesia a dónde llegaríamos si lo logramos? Estamos en un tiempo de búsqueda del Espíritu, de profundizar en la vida espiritual, no solo los pastores y líderes, esto es para cada uno de los redimidos por la sangre de Cristo, porque nuestra unidad hará que el mundo crea y pueda conocer el amor de Dios, recuerda que nosotros somos los portadores de su gloria!

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO