¿VALIENTE YO…? (07.02.17)

“Y vino el ángel de Jehová y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.” Jueces 6:11-12

Cuando el Señor trata a uno de sus hijos como valiente, aunque creamos que no lo somos y estemos muy lejos de serlo según nuestra perspectiva, es que El tiene un plan, un propósito superior con nuestra vida. Allí estaba Gedeón, atemorizado por los madianitas que continuamente arrasaban con sus cosechas y ganados, dejándolos en la ruina. Todo Israel temía a los madianitas y a los amalecitas que los invadían y oprimían, y hasta tuvieron que huir y esconderse en cuevas, ocultando sus cosechas y sus granos para no morir de hambre. El pueblo se había apartado de Dios y ésta era la consecuencia. Pero como siempre, una vez más, clamaron a Dios para que los salvara de su ruina. El Señor oyó y respondió, como siempre lo hace. El ángel de Jehová, así como el Señor Jesucristo, siempre responde a nuestro clamor. Llamando a Gedeón “varón esforzado y valiente”. Al Señor se le ocurren cada cosas… el pobre muchacho andaba apurado limpiando el trigo para volver a su escondite y El le dice: “Ve y salvarás a Israel de la mano de los madianitas”. “¿Yo… cómo? Mi familia es pobre, y yo el menor de la casa de mi padre! Pero Dios le responde: “Ciertamente yo estaré contigo” ¿Por qué temer cuando El dice que estará a nuestro lado y peleará por nosotros? Seguro que a Gedeón le temblaban las piernas, su valor se esfumaba cuando oían a sus enemigos acercarse. Pero Dios lo miraba desde otro ángulo, y lo que El ve no es lo que nosotros vemos. Si en las circunstancias que Israel estaba viviendo, escondidos, asustados, arruinados, puede mirar a un joven lleno de temor y apartarlo para una gran empresa ¿no podrá hacer algo grande con nosotros? Yo creo que no soy la persona más valiente pero en las manos y propósito de Dios, creo que puedo serlo. Las mismas palabras que le fueron dichas a Gedeón pueden ser para cada uno de nosotros en este tiempo de crisis, inseguridad y prueba. Créelo y proclámalo iglesia de Cristo!    

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO