¿A QUE LE PODREMOS COMPARAR?

¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collazos? ¿Quién enseñó al Espíritu de Dios, o le aconsejó enseñándole?... ¿A qué, pues, me haréis seme-jante o me compararéis? Dice el Santo. Is. 40:12-31

En este pasaje podemos ver la majestad, la sabiduría, la grandeza, el poder y la autoridad de nuestro Dios, el Creador de todas las cosas. Nos muestra sus atributos incomparables, y las verdades expresadas nos inspiran a creer, confiar y esperar en él, quien tiene la capacidad de enseñarnos, sostenernos, guiarnos, librarnos y establecer su vida y su reino en nuestras vidas. Cuando aprendemos a seguir y poner en práctica, el consejo de su palabra, llegamos al conocimiento y cum-plimiento de su propósito para cada una de nuestras vidas, y a enten-der, si fuera posible, quien es nuestro Dios, el Creador del universo, el Dueño y Señor de todo lo que existe, aunque el hombre se empeñe en negarlo. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis? Por siglos la humanidad ha tratado de crear con sus manos una imagen que represente a Dios. Imposible!! Nadie le ha visto jamás, porque nadie que le viera podría vivir. Entonces, ¿de dónde salen?, simplemente de la imaginación de algunos artifices con cierta habilidad y destreza para dibujar, pintar, o moldear lo que han creado en sus mentes. Pero nosotros sabemos que no hay imagen que pueda compararse a él. Al mirar su creación en toda su belleza y es-plendor, solo podemos decir que él es incomparable, único, todopo-deroso Dios, digno de alabanza, reconocimiento, y adoración. Mas no nos quedemos solo con eso, vayamos a sus promesas, a lo grande de su amor, de su sacrificio, a su perdón y salvación, que es lo verda-deramente importante y lo que nos llevará un día a verle cara a cara y vivir con él por una eternidad! Este pasaje termina con una promesa que nos anima a seguir adelante. ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jovenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. Ese es nuestro Dios!

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO