¿QUIEN QUIERE MORIR? (06.25.17)

“Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.” Romanos 14:7-8

Una vez que aceptamos a Cristo como Señor y Salvador de nuestras vidas nos damos cuenta que no somos dueños de nosotros mismos. Ya Dios rige nuestro presente y nuestro futuro, comenzamos a vivir para él; por lo tanto si morimos para el Señor morimos. Indudablemente amamos la vida y nos aferramos a ella, y eso no es malo, es el sentimiento de supervivencia con el que hemos nacido, pero tenemos que asimilar que una vez de Cristo, ya no nos pertenecemos. El Ap. Pablo captó esto muy bien, y lo transmitió a los creyentes. Nuestro deber es hacer morir lo terrenal en nuestras vidas, despojándonos del viejo hombre contaminado por el pecado, y cubriéndonos del nuevo, revestidos, con una nueva imagen, semejantes al que nos creó, renovados, vestidos de amor, llenos de la paz de Cristo (Colosenses 3:5-15). Es nuestra responsabilidad resistir al pecado y reflejar el carácter de Cristo en nuestras vidas. Su gracia, poder, sabiduría y abundantes bendiciones serán derramadas sobre todos los que lo pidan y buscan con diligencia, fidelidad y persistencia. Por supuesto que no queremos morir, yo le pido a Dios que pueda ver a mis nietos crecer y desarrollarse, estudiar y hacerse hombres y mujeres de bien; quiero verlos casados y llegar a conocer los bisnietos. Ese es mi deseo, pero también estoy segura que Dios hará lo que sea mejor y estoy tranquila porque sé que su voluntad es perfecta. No queremos morir porque es algo desconocido para nosotros, nos aferramos a la vida, aunque no sea lo mejor, porque la conocemos. Por eso tenemos que vivir mas apegados al Señor, quien por su Espíritu nos muestra la ganancia de morir. El creyente verdadero que vive bajo la voluntad de Dios, conociendo su propósito, no tiene porque temer a la muerte

ya que esta es simplemente el final de su jornada terrenal y el comienzo de una mejor con Cristo. Digamos como el Ap. Pablo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” Filipenses 1:21.

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO