MAS COMPRENSION QUE CONOCIMIENTO (06.13.16)

“No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”. 1 Pedro 5:3

En la facultad de Medicina, un profesor se dirige al alumno y le

pregunta: “¿Cuántos riñones tenemos?” “¡Cuatro!”, responde el
alumno. “¿Cuatro?”, replica el arrogante profesor, uno de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos. “Traiga un

fardo de hierba, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el pro-

fesor a su auxiliar. - “¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al

auxiliar del maestro. El profesor se enojó muchísimo y lo expulsó del aula. El alumno, por cierto, era el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el “Barón de Itararé”. Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: “Usted me preguntó cuántos riñones tenemos, te-nemos cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos’ es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute de la hierba”. La vida exige mucho más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener un poco más de conocimiento o “creer” que lo tienen, se sienten con el derecho de subestimar a los demás. La palabra de Dios dice que “nadie tenga mayor concepto de sí mismo del que deba tener”, (Rom. 12:3), o sea que no nos cre-amos más sabios o entendidos que los demás porque en algún mo-mento o situación quedaremos avergonzados. El profesor del relato subestimó al alumno y él mismo quedó mal parado. En la iglesia debemos tener mucho cuidado, que nadie se sienta superior por el conocimiento o estudio que tenga, sino que con humildad, gracia y amor pueda compartir lo que ha aprendido, enseñando a los que no saben, tratando a los demás así como queremos ser tratados. Es muy desagradable tratar con personas orgullosas y altivas, que siempre tartan de humillar y burlarse de los que están debajo. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” 1 Pedro 5:5. Como cre-yentes debemos tener un corazón sensible, sencillo y humilde, siempre dispuestos a ayudar y guiar al que sabe menos. “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinion”. Rom. 12:16. El mundo ne- cesita más comprensión porque conocimiento tiene suficiente.

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO