NO ABANDONES LO QUE TE PERTENECE (05.15.16)

“Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.”Gen. 26:2-3

Dios como proveedor nos rodea de bendiciones y favores, como un buen padre hace con sus hijos. Su promesa es que estará con noso-tros siempre, pero la condición es que nosotros no abandonemos sus caminos. Dios le hizo una promesa a Abraham, “todas las na-ciones de la tierra serán benditas en tu simiente”, y entre ellas estamos nosotros. Tenemos que aprender a cuidar lo que ha sido puesto en nuestras manos, siendo buenos mayordomos de lo que se nos ha confiado. Dios le habló a Isaac, tenía que quedarse en la tie-rra que él le había dicho, y aún como extranjero habitar allí, Dios estaría con él y le bendeciría. Isaac era un forastero, ese lugar no le pertenecía, pero el Señor le hace una promesa, y cuando Dios pro-mete, cumple. La mayoría de nosotros estamos aqui, aunque no he-mos nacido en este país, pero sabemos que tenemos un propósito que Dios cumplirá en esta heredad que nos ha dado. No descien-das a Egipto”, significa, no abandones lo que tienes, no te canses, no te vayas. Abraham no fue obediente y se fue a Egipto cuando vi-no hambre sobre la tierra, su decision le acarreó serios problemas (Gen. 12:10-20), pero su hijo Isaac obedeció y el resultado fue una gran cosecha. “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.”  Gen. 26:12-13. La bendición de Dios puede venir de muchas mane-ras, no necesariamente será siempre económica, pero seguro que no nos faltará lo necesario, tendremos su protección y nos rodeará de su gracia y favor, porque él es fiel, y si nosotros no estorbamos su propósito, sus planes se llevarán a cabo. No dependamos de las cir-cunstancias sino de Dios. En aquella tierra, Abraham había abierto varios pozos de agua que los filisteos cerraron, pero cuando Isaac los volvió a abrir, y aunque no fue fácil porque hubo oposición, él no abandonó la empresa sino que perseveró y triunfó (26: 17-25). Hagamos nosotros lo mismo, en la perseverancia está la victoria!

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO