DESECHANDO LA MENTIRA (04.30.17)

Ef. 4:25—”Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros”.  El propósito de Dios en ésta enseñanza bíblica es preservar la verdad y guiarnos a la vida de santidad y consagración a cada creyente. No es solamente lo que aprendemos y sabemos, sino como lo vivimos, manifestando el amor, la pureza y la fe en Cristo en nuestro caminar como cristianos. Tenemos que despojarnos del Viejo hombre, la vieja naturaleza, la pasada manera de vivir, de engaños, mentiras, idolatría, ira y todo tipo de malicia. Me llama la atención cuántas veces se nos habla en la Biblia acerca de la mentira, no es nuevo, comenzó en el Edén y a continuado hasta nuestros días. Los políticos mienten, los comerciantes mienten, los padres mienten, los hijos mientes, la sociedad en general vive de mentira en mentira y tristemente los creyentes nos hemos acostumbrado a eso, y aunque digamos que no, muchas veces también mentimos. No agrada a Dios que lo hagamos y lo reitera muchas veces en el A.T. tanto como en el N.T. veamos algunos pasajes que nos ayudarán y enseñarán. Gen. 19:11 “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro”. Esto es parte de las leyes que Dios le dió a Moisés. Ex. 23:7 “De palabra de mentira te alejarás…” No podemos compartir con los mentirosos. Salmo 119:29 “Aparta de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia concédeme tu ley”. No andemos por ese camino porque nos llevará a la perdición. Pr. 13:5 “El justo aborrece la palabra de mentira; más el impío se hace odioso e infame”. Seamos justos en nuestro hablar. Col. 3:9 “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. Hablemos siempre la verdad entre nosotros y con los de afuera. En Apocalipsis, al final de la Biblia, se habla de la mentira, es el último pecado condenado, quizá porque fue el que ocasionó la atención para que no la practiquemos. Ap.22:15 “Más los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira”.

Recordemos siempre que los que practican y aman la mentira no podrán entrar al reino de los cielos.

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO