EL PODER DE LA ORACION (03.06.16)

“CUANDO HUBIERON ORADO, EL LUGAR EN QUE ESTABAN CONGRE-GADOS TEMBLO; Y TODOS FUERON LLENOS DEL ESPIRITU, Y HABLABAN CON DENUEDO LA PALABRA DE DIOS.” HCH. 4:31

Me pregunto que parte del poder de la oración, todavía no entende-mos como creyentes. No es un juego, ni una vana repetición, es el mover la mano de Dios a través de nuestra fe, de nuestra seguridad que él nos escucha y responde. He visto, en el correr de tantos años en la iglesia, como cientos corren a ver al adorador del momento, pa-gando lo que le pidan para no perderse el concierto, y como muchos se afanan por llegar donde está el predicador carismático que le habla con palabras suaves y promesas agradables al oído, o detrás de profe-tas que auguran paz, seguridad, prosperidad, sin compromiso o fide-lidad de parte del cristiano. Creo que hemos errado al blanco, cuando cada uno de los que han confesado a Cristo como Señor y Salvador, viviendo una vida en santidad y obediencia a la palabra, tiene el po-der dado por el Espíritu Santo de entrar a su misma presencia y por medio de la oración comunicarse con el Padre y presentarle con hu-mildad todas sus peticiones. El lunes pasado, 29 de Febrero, el día extra que Dios nos añadió este año, nos reunimos para orar e inter-ceder, se invitó a toda la iglesia a participar, tuvimos un tiempo ma-ravilloso en su presencia, recibimos una palabra de exhortación y desafío de parte del pastor, tuvimos oportunidad de orar juntos en grupos pequeños y antes de terminar la noche, de postrarnos ante el altar y recibir el aliento suave y dulce del mover del Espíritu, orando y ministrándonos unos a los otros. Fue una noche muy bendecida, y como me hubiera gustado que la congregación en pleno estuviera presente. Sé que muchos, por sus compromisos y trabajos, les es dificil llegar un lunes, pero también sé que muchos pudiendo llegar, no lo hicieron, la razón no la sé, pero me entristece que hayan per-dido la bendición que Dios nos regaló de poder estar juntos en ese día extra, que no se repetirá hasta dentro de cuatro años. Pero, siem-pre se nos da una nueva oportunidad, y lo bueno es que el próximo lunes nos volveremos a reunir. No dejes de recibir tu porción, y cada vez que se abren las puertas de este lugar de adoración ven, participa, ora, intercede, alaba, gózate en la presencia del Señor. No permitas que nada ni nadie te quite el privilegio de estar presente cuando tie-nes la oportunidad de hacerlo, el poder de la oración es inagotable!

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO