UNA GUERRA INVISIBLE

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Ef.6:12

Este pasaje bíblico nos enseña por el Espíritu Santo, cuales son nuestras batallas y contra quien peleamos. Debemos entender que cuando se habla de guerra espiritual es una guerra invisible, luchas a las que se enfrenta cada cristiano individualmente, como familia, y como parte de la iglesia. La batalla comienza cuando la persona se decide a seguir a Cristo ya que el enemigo de nuestras vidas no quiere que nadie lo haga. El servir al Señor trae pruebas, luchas, y muchas veces dolor que tratarán de desanimarnos, pero hay que confiar porque ya Cristo venció por nosotros! El nos da confianza, descanso y paz, solo tenemos que creer y declarar su palabra con fe, tomando autoridad y poniendo nuestra fe en acción. Tenemos que estar conscientes de que el mundo avanza a pasos agigantados en todo lo malo, vicios, adulterios, fornicaciones, todo tipo de inmora-lidad, y los débiles, los más jóvenes y los niños, están mas expues-tos a sus ataques, sus mentiras y sus tretas. Un nuevo convertido que ha salido del control de Satanás para entrar en las filas del ejér-cito de Dios tiene que prepararse y conocer el verdadero propósito del Señor, la verdad de la palabra del evangelio y abrir sus ojos a la luz que es Cristo para no andar mas en tinieblas. Ahora sus luchas y batallas son contra el diablo, aunque no se vean con los ojos natu-rales, pues eso se pelea en las áreas espirituales. El propósito del diablo es apartarnos de Dios, sus mandamientos y principios, hacer-nos dudar, confundirnos y amedrentarnos, por eso no hay que darle lugar. Stgo. 4:7 dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. No hay que darle lugar, (Ef. 4:27), una pequeña brecha que abramos y ya el se cuela. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1 Pedro 5:8. Después de la caída de la humanidad, Satanás se convirtió en el gobernante del mundo con su ejército de demonios, pero ya hemos sido libertados de su poder por Cristo, aunque el sigue amenazando y molestando, nosotros tene-mos las armas necesarias para combatirle y ganar esa guerra.

Por La Pastora Graciela Lago