DIOS SIEMPRE DA OTRA OPORTUNIDAD

Cuanto amor el de nuestro Dios que a pesar de nuestros errores, maldades y faltas, siempre nos da una nueva oportunidad. El espera con paciencia a que nos volvamos a él arrepentidos y dispuestos a pedir perdón, a hacer los cambios necesarios para seguir adelante.

Cuan necesario es tener nuestro expediente limpio para poder servir sin impedimento, con una vida en santidad y de buen testimonio. El amor del Padre se manifestó al enviar a su Hijo para darnos la oportunidad de entrar en su reino. El poder que tiene una oportunidad es inmenso y no debemos desaprovecharla. Pedro, famoso por su comportamiento temperamental, rápido para hablar y errar con sus palabras, después de haber negado a Jesús tres veces, tuvo una conversación con el Maestro que cambiaría su vida para siempre.

“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.” Jn. 21:17. Jesús quería que Pedro reafirmara su relación y compromiso que tenía con él, seguramente quería que el sentimiento de culpa fuera borrado completamente de su corazón para poder realizar el llamado que el Señor le estaba haciendo, “apacienta mis ovejas”. Pedro fue usado con poder después de Pentecostés, tremenda transformación, una nueva oportunidad de servir al Maestro con un temperamento transformado! El nuevo Pedro fue un gran predicador del Nuevo Testamento, evangelista por excelencia, ganador de almas. “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la communion unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” Hch. 2:40-42.  Tres mil personas se entregaron a Cristo después de la primera predicación de Pedro, pero no quedó todo ahí, ya nadie podia pararlo. “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.” Hch. 4:4. Ahora eran cinco mil más; reuniéndo a los tres mil y los ciento veinte tenemos tremenda congregación! Esas son las cosas que hace Dios cuando le damos lugar, siempre da otra oportunidad.

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO

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