RECIBIREMOS CONFORME A LO QUE DEMOS (01.09.17)

En este nuevo año, tendremos que afrontar desafíos, retos, competencias, pruebas y todo lo que el nuevo año nos depare. Será probada nuestra capacidad de perseverar, de perdonar, de amar, y de seguir adelante, sin desmayar y sin perder el rumbo hacia la meta. Encontraremos situaciones adversas, circunstancias que nos harán decaer, habrá que cruzar desiertos, escalar montañas y vadear ríos, pero no tendremos temor, ni vamos a flaquear, porque en medio de cualquier dificultad o prueba que nos depare el 2017, nuestro Señor estará con nosotros para alentarnos, animarnos, guiarnos, rodearnos, y levantarnos, en caso de que caigamos en el camino. Lo más importante de todo es que nuestra fe se fortalezca y nuestra vida espiritual se renueve y crezca. Para el cristiano, cada año que pasa es una nueva oportunidad de aprender, de crecer, de buscar, de desarrollarse y madurar en el conocimiento de la palabra y del Señor. Seguramente en el 2016 tuvimos muchas oportunidades en la vida familiar, personal, laboral, y espiritual, algunas las habremos aprovechado y otras habrán pasado a nuestro lado sin siquiera darnos cuanta, lo importante es que en este nuevo año estemos atentos a cada acontecimiento, y no desaprovechemos las oportunidades que el Señor pondrá en nuestro andar diario. Creemos que será un año donde, el reino y gobierno de Dios se afirmará en medio de la Iglesia; donde se definirán posiciones, responsabilidades, compromisos y ministerios en medio del Cuerpo de Cristo, y el propósito de Dios se mostrará y cumplirá como él ha prometido en cada uno. Que la entrada al nuevo año sea con pasos firmes de fe, confianza, esperanza y seguridad, para poder ver todo lo que el Señor ha dicho que hará. El quiere hacerlo, no retrasemos su obra ocupándonos y distrayéndonos en cosas ajenas al reino, que agotan nuestras fuerzas y desenfocan nuestra visión del propósito. Que la declaración que salga por nuestros labios siempre esté de acuerdo a la palabra y los estatutos divinos, y no a pensamientos o sentimientos humanos. Quizá algunos están ansiosos por saber lo que nos deparan los próximos 357 días, mas no lo podremos saber hasta que vivamos cada día. Pero hay uno que sí lo sabe, y que quiere lo mejor para sus hijos que caminan en obediencia, sometidos a su voluntad, con un corazón dispuesto a alabarle, adorarle y rendirse totalmente. Dios tiene preparado lo mejor y las ventanas de los cielos están abriéndose para mostrar su gloria y derramar sus bendiciones sobre su pueblo. Dios espera que seamos generosos al dar de nuestros bienes, talentos y tiempo. A principios de cada año nos hacemos propósitos, nos trazamos metas y nos prometemos a nosotros mismos que haremos cambios, pero llega el 31 de Diciembre y nos damos cuenta que nos quedaron muchas cosas por alcanzar y por hacer. Pero tengamos bien presente que vamos a recibir conforme a lo que damos.    

POR LA PASTORA GRACIELA LAGO